El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, firmó este fin de semana una orden ejecutiva que prohíbe al departamento de policía colaborar con las autoridades federales en operaciones relacionadas con el posible despliegue de agentes federales en la ciudad para efectuar redadas migratorias, como han amenazado altos cargos del gobierno de Trump y algo que se teme que pueda pasar en los próximos días.
Así lo confirmó este domingo la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, que dijo que el gobierno planeaba enviar recursos adicionales de control migratorio a Chicago esta semana. En una entrevista con el programa ‘Face the Nation’ de CBS News, Noem dijo que aunque ya hay operaciones en curso de ICE en Chicago y en todo Illinois, «tenemos la intención de añadir más recursos a esas operaciones», pero no dio más detalles sobre el despliegue.
Las operaciones podrían comenzar tan pronto como el próximo viernes 5 de septiembre, según reportes de medios nacionales que citan a múltiples fuentes con conocimientos del tema.
El alcalde de Chicago ha calificado el plan del gobierno como «imprudente y fuera de control» y acusó a Trump de “actuar fuera de los límites de la Constitución” y de buscar presencia federal en las ciudades demócratas como represalia política.
“Es la mayor amenaza a nuestra democracia que hemos experimentado en la historia de nuestro país”, declaró Johnson, quien desafió los planes del gobierno no solo con sus declaraciones de que no recibe órdenes del gobierno federal, sino con la firma de un decreto que da órdenes concretas a las autoridades locales para no colaborar.














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